Aprende a proteger tus tarimas de plástico durante el transporte: carga dinámica, aseguramiento de carga, maniobras correctas y revisión previa al viaje.
Aprende a proteger tus tarimas de plástico durante el transporte: carga dinámica, aseguramiento de carga, maniobras correctas y revisión previa al viaje.
Liliana Alcántara
10 julio 2026
Una tarima de plástico bien elegida puede durar años en condiciones normales de almacenamiento. El problema es que el transporte no es una condición normal: implica vibración constante, frenadas bruscas, cargas dinámicas. Cada uno de esos factores representa un esfuerzo adicional sobre la estructura de la tarima que, si se subestima, acaba traducido en fracturas, deformaciones y reposiciones anticipadas.
Esta guía cubre los puntos de falla más comunes durante el transporte y qué hacer en cada caso para evitarlos.
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Es el error más frecuente y el que más daño causa; las fichas técnicas de tarimas incluyen dos valores de carga: estático y dinámico. El primero aplica cuando la tarima está en reposo sobre una superficie plana. El segundo es el que aplica durante el transporte.
Una tarima de plástico industrial puede tener una carga estática de 2,500 kg y una dinámica de 1,250 kg. Si se carga con 2,000 kg y se sube a un camión, está operando al 160% de su capacidad dinámica. En esas condiciones, las vibraciones del camino y los frenados amplifican el esfuerzo hasta provocar flexión permanente en la base o fractura en las esquinas.


Una tarima puede estar dentro de su límite de carga dinámica y aun así dañarse si el peso está concentrado en un solo punto o en un extremo. El HDPE responde bien a la compresión distribuida, pero es más sensible a cargas localizadas que generan esfuerzos en un área pequeña. Esto ocurre con frecuencia cuando:
Para evitarlo, la carga debe cubrir la mayor superficie posible de la tarima y, cuando sea irregular, usar bases distribuidoras o charolas intermedias que repartan el peso.
El movimiento de la carga sobre la tarima durante el transporte es una de las causas principales de daño: no porque la carga caiga, sino porque se desplaza lateralmente y genera fuerzas de corte sobre los bordes de la tarima que no están diseñados para eso.
Los métodos más efectivos para inmovilizar la carga sobre la tarima son:
| Método | Cuándo usarlo |
| Film estirable (stretch wrap) | Cargas irregulares o múltiples piezas, trayectos cortos a medianos |
| Zuncho o cinta de polipropileno | Cargas pesadas y densas, trayectos largos o con muchas curvas |
| Esquineros de cartón o plástico | Proteger aristas de la carga y dar rigidez al conjunto |
| Amarres al piso del camión | Tarimas sueltas o cuando la carga no puede estirarse |
Lo que no debe usarse como única medida es confiar en el peso de la carga para que "se quede sola". Una carga pesada sin sujeción genera más daño en frenadas que una carga ligera bien asegurada.
Si eliges zuncho, lo más común es el fleje de polipropileno: una banda que se tensa alrededor de la carga y de la base de la tarima, y se cierra con hebilla o por calor. Además de inmovilizar, funciona como sello, porque un fleje cortado se nota a simple vista. Para elegir el tipo y la forma de tensarlo, consulta esta guía sobre qué es el fleje plástico y para qué sirve.
El transporte empieza y termina en la maniobra. Una tarima que sobrevivió sin problema 500 km puede fracturarse en los últimos 10 metros si las horquillas del montacargas entran mal en la descarga. Los puntos críticos en maniobras:
El transporte de retorno, cuando las tarimas regresan vacías al origen, genera un tipo de daño diferente pero igualmente frecuente: el colapso de columnas de apilado por exceder los límites de estiba o por apilar de forma desalineada.
Una columna de tarimas vacías en movimiento dentro de un camión está sujeta a las mismas fuerzas dinámicas que una cargada. Si la columna está desalineada, las tarimas superiores generan fuerzas laterales sobre las inferiores que pueden fracturar los bordes de encaje. Para el retorno vacío:


Una tarima con una fisura pequeña que no se detecta antes de cargar puede propagarse y colapsar durante el trayecto. La inspección previa al transporte es un paso que muchas operaciones omiten por tiempo, pero que previene pérdidas mucho mayores que el minuto que toma revisar. Lo que hay que verificar antes de cada viaje:
Una tarima con daño visible no debe cargarse para transporte aunque todavía "aguante". El transporte amplifica cualquier daño preexistente.
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